¿A quién no le gustaría ver cada día la vida con unos ojos diferentes?

domingo, 31 de enero de 2010

En la carretera en el olvido...

Una de las prostitutas en la carretera de La Jonquera (Girona). (El Periódico)

Una forma de ganarse la vida como otra cualquiera. Ésta es la visión general que comparten las mujeres que ejercen la prostitución en cualquier lugar del mundo. Extranjeras en su gran mayoría buscan ganarse el pan de cada día, o un sueldo extra para sus propios "caprichos".

Las carreteras de La Jonquera son testigos cada día de la vida de estas mujeres. Según la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (ANELA), actualmente hay 500.000 chicas que se dedican a la prostitución en España, donde 25 de ellas están controladas en la carretera de La Jonquera (Girona) dirección Francia. Es precisamente la proximidad con el país francés, donde la prostitución en la vía pública está prohibida, lo que añadido al tráfico de esta zona, favorece aún más el comercio sexual de La Jonquera.

La vida de estas meretrices sin diván dista mucho del "glamour" de cualquier club. Sin calefacción, expuestas a los peligros de la calle, y sin más compañía que ellas mismas se disponen a trabajar cada día ofreciendo sus servicios a cada viajero que pasa por la zona. Samantha es una de esas chicas que se juega la vida cada día por un puñado de euros. Con sólo 25 años sale cada día a trabajar en el mismo lugar de siempre, en La Jonquera, con tan sólo un bolso en el que carga todo lo necesario para una noche intensa de trabajo; todo para que sus hijos puedan salir adelante. Con 23 años salio de su país, Ucrania, en busca de un lugar donde poder ganar lo suficiente para criar a su pequeño...

"Mi sueldo como secretaria no era suficiente para criar a mis hijos y pagar mis cuentas. Y no me arrepiento. La prostitución es una profesión digna como cualquier otra. Lo que gano no es mucho – una media 120€ por día-, pero es suficiente para alquilar una habitación, comprar ropa, comida, tabaco, preservativos y enviar dinero a mi familia. Sin embargo, la crisis también está en las carreteras. Los clientes han disminuido, y lo que puedo ahorrar cada día no es mucho para sobrevivir...

Todas las mañanas antes de venir hasta aquí miro las fotos de mis niños que siguen en Ucrania y pienso en cuándo llegará el día en que estemos juntos. Mientras tanto, sigo en la profesión por ellos. Ésta es mi realidad, ojalá pudiera cambiarla". Samantha.

Como ella son miles las mujeres que trafican con su cuerpo cada día en España, olvidan su orgullo y salen a la calle para autovenderse. La última oportunidad para seguir malviviendo y no acabar durmiendo en un cajero entre cartones...

Todo esto, nos hace ver que no somos tan desgraciados como realmente nos creemos, y es que la pobreza y la mala vida no sólo existe en el Tercer Mundo.


Es hora de que miremos más arriba de nuestros propios ombligos...


Fuentes:ANELA, Ayuntamiento de La Jonquera, Samantha, El Periodico de Catalunya.

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